martes, 23 de noviembre de 2010

Los verdaderos peligros de Harry Potter

Harto estoy de chorradas. Así de claro. La serie de libros de Harry Potter es malévola, malintencionada y conduce a aquellas personas no formadas que los lean a la autodestrucción, es decir, a la pérdida de valores y al paganismo.

Y no, no exagero. No soy un ultraconservador fundamentalista que no tiene otra cosa que hacer que desgranar con espíritu crítico esta serie de novelas infantiles, no. Soy un fan incondicional de Harry Potter… O lo fui en mi adolescencia. Nada de lo que diga es teoría o elucubraciones de una mente ignorante, sino fruto directo de mi experiencia personal. Yo viví la serie como algo propio, me leí con ardor los 3 primeros y esperé con entusiasmo el cuarto, que cayó en un fin de semana. Hasta la gran decepción que acusé con la salida del sexto Harry Potter y su mundo no dejó de ser una referencia con la que medía el mundo real y buscaba ejemplos para guiarme, exactamente igual que cualquier adolescente con su objeto de idolatría.


No estaba loco, diferenciaba en todo momento el mundo real del imaginario, y cuando jugaba era plenamente consciente de la irrealidad de mis acciones… Y aun así me afectó más de lo que estoy dispuesto a admitir. Yo tuve la suerte de nacer con un espíritu crítico y con una sólida educación en valores, no obstante me dejé llevar durante bastantes años especialmente cruciales en el desarrollo de mi persona. No quiero ni imaginar los estragos que me habría producido de no haber contado con estas defensas. Ya me veía haciendo el moñas con una varita alrededor de un “Círculo místico” con mis compañeros druidas, lo que no habría sido lo peor.

En primer lugar quiero establecer una premisa necesaria: Todo lo que hagamos y en lo que volquemos cierta parte de nuestra voluntad e imaginación nos afecta a un nivel subconsciente. Permitimos que, por ejemplo, una buena película nos inunde, nos olvidamos por un momento que somos nosotros y nos dejamos llevar por el protagonista; sufrimos lo que ellos, deseamos lo mismo que ellos y compartimos sus valores, pasado y aspiraciones. Nos fundimos temporalmente con él, realizando una inversión en la película que finaliza al terminar esta. Sin embargo algo queda de esa experiencia compartida, un poso en nosotros que nos marca de manera inequívoca y que nos condiciona, como cualquier otra experiencia personal. Es en este sentido en el que Harry Potter es más peligroso, aumentando el peligro conforme aumenta la intensidad y el tiempo de exposición al mismo.

Para empezar señalemos lo obvio: Harry Potter es una novela para adolescentes. Es decir, para gente especialmente influenciable, aun en una etapa de formación personal y con poca capacidad de crítica, lo cual multiplica exponencialmente su peligro. Es atractiva para los que no están preparados para leerlo, y resulta anodina para la mayor parte de los que sí lo están.

Magia

La magia inunda de manera omnipresente el mundo de Harry Potter desde el primer libro, siendo esta la herramienta básica de interacción con la realidad y el objeto de estudio único en el colegio Hogwarts, donde transcurre la mayor parte de la historia.

Se trata de una magia simplona, de varita y palabras mágicas, que convierten a los jóvenes estudiantes en dependientes de sus capacidades mágicas y donde son valorados principalmente por ellas. Este tipo de magia consiste principalmente en la modificación de las condiciones físicas para la consecución más rápida y fácil de un fin determinado (El hechizo convocador funciona con un movimiento de varita y la proclamación de la palabra “Accio”, consiguiendo el efecto de atraer hacia si objetos lejanos flotando en el aire, por ejemplo). Este tipo de magia es simplona y más propia de niños, que en la misma historia funciona como base sobre la que establecer sistemas más complejos, sin embargo es esa simpleza la que la convierte en peligrosa: nos lleva fácilmente a aceptarla para centrarnos y comprender la trama de los personajes, haciéndola de algún modo nuestra y enlazando con otros elementos más peligrosos. Si Harry Potter se limitase a hacer ejercicios con la varita mágica no habría peligro alguno.

Pero no es así, ni mucho menos.

Existe otra magia más compleja y sutil que enlaza con la primera y es en sí misma mucho más peligrosa. No se trata de juegos de palabras inofensivos, sino de símbolos, reglas y conceptos traídos en parte del ocultismo. En este nivel Harry aprende cómo influir, modificar o hasta dominar voluntades ajenas, trastocando la libertad de conciencia individual inherente a cualquier ser humano. En la clase de pociones les enseñan a realizar el poderosísimo filtro amortentia, una potente droga para enamorar, o la poción veritaserum, que anula la voluntad de la víctima obligándola a decir tan sólo la verdad. La maldición imperius, enseñada en clase de “Defensa contra las Artes Oscuras” convierte a una persona en poseída por la voluntad de otra. Otra maldición tortura con un dolor atroz, y otra simplemente quita la vida de manera inmediata. Existe la clase de Adivinación, donde se enseña la lectura de las hojas de té, la quiromancia y la aritmancia para averiguar el futuro de una manera determinista (esto es, sin posibilidad de cambiarlo, y por tanto, de evitarlo. Eliminando cualquier matiz aleccionador en el mismo). Hay más asignaturas, como “Estudio de Runas Antiguas”, de carácter claramente ocultista u oclumancia, impartida en persona al protagonista, que le permite protegerse mediante barreras mentales de la intrusión de otra persona en su mente y sus recuerdos.

Este tipo de magia se presenta de manera continuada con la primera, formando parte de la misma realidad y sin ninguna diferenciación cualitativa entre ambas. El ocultismo presente en el libro puede llevar a la identificación del ocultismo real como algo inofensivo  hasta bueno, atrayendo hacia el mismo la atención del lector incauto, pues se presenta el mismo como un estadio superior de la magia simplista y se acepta con igual facilidad.

El hecho de que se mencionen personajes históricos relacionados con la mitología o la alquimia, ocultismo, brujería… como Merlín, Morgana, Nicolas Flamel, Circe o Hermes relacionan la magia presentada en el libro con estos personajes y los cultos relacionados, principalmente la wicca céltica y los misterios paganos.

En su ardor natural, el lector adolescente buscará imitar a su héroe y aprender de magia y hechicería, la cual señala directamente a prácticas ocultistas y paganas de la vida real. Es muy sencillo repetir los hechizos vocales del libro, o hasta inventarse unos propios: y de ahí a buscar en otros sitios hechizos y pociones de verdad hay un paso.

Comportamiento

Es en este mundo de hechizos y criaturas mágicas donde los personajes principales desarrollan sus vidas, y es este uno de los niveles que suelen pasar inconscientemente a la mayor parte de lectores.

Tenemos, de entrada, un joven Harry Potter que incumple normas que le ponen los adultos responsables buscando su seguridad y bienestar por lo que él piensa que son causas justificadas (a veces, no pasan de ser simples gamberradas o actos de desobediencia), que arrastra a sus amigos con él y que llega incluso a hechizar a un compañero (bueno y simplón) que trata de impedirles cometer la infracción. Por regla general las mismas le llevan a saltarse restricciones por curiosidad, afán de solucionar una trama secundaria sin importancia o por simple saboreo del romper las normas; por ejemplo, la capa de invisibilidad o un mapa que muestra la situación de todas las personas en el colegio a modo de radar han sido profusamente utilizados para saltarse el toque de queda nocturno y acceder por pasadizos secretos a áreas prohibidas, algunas veces motivados por afán de revancha contra compañeros del colegio.

Y resulta que las veces que Harry y sus amigos pasan desapercibidos se libran sin más de las consecuencias, y las veces que son castigados es a cargo de algún personaje negativo o de la directora de su casa (bienintencionada pero estricta en cuanto a normativas). Sólo cuando se saltan las normas para “derrotar a Voldemort” en alguna de sus formas es cuando son directamente amnistiados por el director del colegio. Como en el segundo libro, que desoye un toque de queda general arrastrando a un profesor secuestrado a punta de varita y a su amigo Ronald; o en el tercero, donde se escabulle varias veces al bosque prohibido.

En otro orden de cosas podemos ver que Harry recurre a veces a la mentira y al engaño con sus compañeros por motivos egoístas, incluso. Que se vale de ardides y estratagemas poco éticas para la consecución de sus fines (por ejemplo, cuando drogan y secuestran a dos integrantes de una casa rival para sonsacar información a un compañero suyo, Malfoy, habiendo robado previamente el libro de la sección prohibida de la biblioteca).

Algunas de estas situaciones suelen tener una justificación mayor (alguien en peligro, como Ginny, la hermana de su mejor amigo) pero vienen enraizadas en el desprecio a las normas y en aquellas situaciones en las que se rompen las mismas sin justificación alguna. La motivación no es el heroísmo, sino la desobediencia.

En definitiva, estamos ante la experiencia clara y diáfana de que el fin justifica los medios, y que está justificado obrar mal incluso con motivaciones egoístas. No es un patrón constante, por supuesto, muchas veces Harry y sus amigos se comportan con valor y desprendimiento de sí mismos, pero no obstante aquellos rasgos de su comportamiento permanecen casi hasta el final de la serie, presentándolos, junto con el valor y la generosidad, como virtudes a imitar.


Relaciones personales

Las relaciones personales entre el grupo de amigos más íntimos de Harry Potter merecen atención especial.

Harry Tiene como sus dos mejores amigos a Ron y a Hermione, siendo Ginny la hermana del primero y entrando en el grupo a partir del sexto libro. En los cinco primeros la tónica general es la misma: Ron y Hermione tienen una relación variable, con relativamente poca confianza entre ellos y bastantes comentarios hirientes. Harry y Hermione, en cambio, tienen una relación de amistad que podríamos considerar “sana”, mientras que Ginny está virtualmente ausente.

Es en el sexto libro, en el que en medio de una explosión de hormonas, se precipitan los acontecimientos: Ron, que parecía sentirse atraído por Hermione, se siente celoso de ella y se relaciona con otra chica en venganza y buscándo hacerle sufrir, provocando una respuesta airada de Hermione y que le lance una maldición al pillarle in fraganti. Ambos dejan de hablarse. Harry, por su parte, inicia una relación con Ginny, basada en el físico y construida prácticamente en medio libro (iniciada, por cierto, al ver a Ginny con otro chico y sentir una sensación “como si de una bestia en su interior se tratase”). La relación con Hermione sufre un enfriamiento repentino debido a la situación. Hacia la segunda parte del libro Ron sufre un accidente y motiva que Hermione y él acaben saliendo.

Evidentemente tras este culebrón hay una explicación. Es la configuración presentada la que presenta la autora como definitiva en la historia. Se trata de relaciones personales motivadas en sus inicios por sentimientos egoístas y hasta envidiosos. No hace falta decir que muchos adolescentes fans de la serie han tomado como ejemplo para sus propias relaciones personales las aquí presentadas.

He de hacer una aclaración. Estas mismas relaciones maduran en cierto sentido en el séptimo y último libro, pero su origen sigue siendo el arriba citado, y el comportamiento de los personajes no es corregido ni se desvela como malo o equivocado en ningún momento, presentándolo como los inicios de unas relaciones sanas y normales.


Racismo y elitismo

A lo largo de toda la serie se presenta la problemática del racismo de la siguiente manera: existen los magos nacidos de padres magos, que tienen la sangre limpia, y los nacidos de padres no magos o muggles, que tienen la sangre sucia (el protagonista mismo es de sangre mestiza). En todo momento la obra presenta esta distinción propia de racistas y nada acorde con una persona con principios morales normales.

Sin embargo el asunto de los sangre sucia no es más que una cortina de humo, una diversión de las verdaderas implicaciones racistas de la serie. Son los no magos, común y despectivamente llamados muggles los que son discriminados. Su aparición en la serie es prácticamente nula, y se presentan muy pocos ejemplos de ellos, pero todos caen en dos clases: o malos y tontos, como los tíos de Harry, o buenos y tontos, como el primer ministro inglés. Se les muestra como personas que, al no poseer poderes mágicos, no son realmente conscientes del mundo que les rodea, y por tanto los magos han de ocuparse de su seguridad. Así mismo la sociedad maga se esconde de la muggle para evitar relacionarse con ellos, realiza encantamientos amnésicos en masa para ocultar sus huellas, y esconde ataques de gigantes o magos oscuros como actos terroristas o catástrofes naturales. En el sexto libro se puede ver cómo el primer ministro inglés recibe la visita del “ministro de magia” que sólo se produce en casos en los que los magos lo consideran necesario, no habiendo ningún tipo de subordinación del ministro de magia con el primer ministro.

Es, por tanto, una sociedad totalmente aislada del mundo normal, que se autoexcluye e interviene en el cúando lo considera necesario.

Por lo general se considera a los muggles como retrasados, como subhumanos no plenamente desarrollados y merecedores de piedad y ayuda. Se les protege de los magos oscuros que les hacen daño por diversión, como si fuesen incapaces de defenderse por sí mismos. El padre del mejor amigo de Harry, que trabaja en el ministerio de magia es considerado un excéntrico y un raro porque tiene la afición de coleccionar objetos muggles.

Estas consideraciones nos llevan a otro problema, el elitismo que caracteriza a la sociedad maga en los libros y que se reproduce directamente en los adolescentes. La sociedad mágica funciona como una suerte de grupo ocultista o mistérico que es superior a la sociedad gracias a la posesión secreta de determinado conocimiento. Los miembros de estos grupos suelen relacionarse preferentemente entre ellos, centrando cada vez más sus relaciones en ellos y marginando a aquellos ajenos al mismo, y eso mismo pasa en el mundo de Harry Potter, donde las relaciones con los muggles son prácticamente nulas y tendentes a desvanecerse.

Esto tiene su implicación directa en los fans de Harry Potter en la formación de grupos de estas mismas características, donde los fans y conocedores de Harry Potter se reconocen mutuamente y eligen preferentemente relaciones sociales entre ellos mismos (principalmente facilitado por internet), donde pueden llegar a despreciar y sentir hostilidad hacia los que no son fans de la serie de libros.

Esto es lo que es Harry Potter. Os invito a todos a comprobarlo por vuestra cuenta antes de decidir si es o no adecuado para la juventud. Os lo dice un niño que ya no es un niño.

Por Fëanar
  
PS: Ante la insistencia de los conentarios, me gustaría a clarar que sí, Harry Potter es muy entretenido y tiene una trama muy adictiva, por lo que lo convierte en mucho más peligroso que si se tratara de una novela insulsa, Y sí, también tiene cosas buenas y ofrece algunos ejemplos y valores encomiables, pero ¿Quién se comería un pastel horneado a medias con chocolate y heces? 

11 comentarios:

  1. comercial= +dinero
    hasta el 4º libro cuantas niñas histericas sabian de el? pocas hasta q estalla el boom misteriosamente y alee, en plan justin bieber o jonas brothers o twilight. Es siempre igual

    ResponderEliminar
  2. Me alegra saber que hay una trama ocultista y mistérica tras esa saga de novelas para corromper a la juventud y/o al incauto llevándolos a la desobediencia, al egoismo, a la delincuencia, al racismo, a la promiscuidad, a las prácticas paganas de lo oscuro y al elitismo. Para que luego digan que leer es bueno. Sólo una preguntita... ¿No te parece que exageras? Que te haya afectado a ti hasta el punto de convertirse en "una referencia con la que medía el mundo real y buscaba ejemplos para guiarme" apesar de tu "espíritu crítico y una sólida educación en valores" no quiere decir que a una persona con dos dedos de frente le vaya a demenciar. Dices que "No quiero ni imaginar los estragos que me habría producido de no haber contado con estas defensas. Ya me veía haciendo el moñas con una varita alrededor de un “Círculo místico” con mis compañeros druidas, lo que no habría sido lo peor." pues bien, casi que yo prefiero ni imaginarlo tampoco si con "semejantes defensas" escribes estas cosas. Te voy a contar como veo yo la realidad... La gente lee los libro: si les gustan leerán los 7 sino lo dejarán antes (90%). Adolescentes especialmente afectados que se vuelven fanáticos y entran a foros de internet, opinan sobre la novela, esriben finales alternativos etc.(9,9999%) Persona que después de pasar por los dos anteriores grupos descubre que "La serie de libros de Harry Potter es malévola, malintencionada y conduce a aquellas personas no formadas que los lean a la autodestrucción, es decir, a la pérdida de valores y al paganismo." y "aumentando el peligro conforme aumenta la intensidad y el tiempo de exposición al mismo." (0,0001%).
    ¿En qué grupo piensas que encajarías?

    ResponderEliminar
  3. Te reto a que publiques mi comentario y me respondas con argumentos lógicos (cosa que dudo que puedas hacer...)

    ResponderEliminar
  4. Bueno, ningún comentario publicado, ninguna respuesta... Quien calla, otorga. Me alegro de haberte enseñado lo absurdo de este post. Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Perdonad el retraso en la publicación, ha habido un problema importante con la moderación de mensajes y no llegó ningún aviso al correo.

    ***

    Tienes mucha razón, Rodrí. La serie experimenta una declinación en calidad conforme se hace más mediática, a pesar de no haber tenido mucha calidad desde el principio.

    ***

    Te respondo, Anónimo. Espero que puedas ver la respuesta.

    Yo no digo que haya ninguna trama ni conspiración de ningún tipo, si vas a criticar limítate a lo que digo, no pongas de tu cosecha.

    Y no, no exagero, si así lo creyese no habría escrito nada al respecto. ¿No has oído el dicho "Somos lo que comemos"? Pues yo lo aplico a "somos lo que leemos", y con mucha más razón.

    El error de tu aserto es creer que la mayoría de adolescentes tiene "dos dedos de frente". Hablas de "gente" y de mayoría, hasta dando porcentajes, que supongo aproximativos. Pues bien, entra en cualquier foro de Harry Potter mayoritario de la red y echa un vistazo a lo que dicen y la edad de los participantes, y luego me repites lo de los dos dedos de frente. ¿Que no son la mayoría de los lectores? Por supuesto, pero eso ya lo digo, hay muchos grados entre el blanco y el negro, y hay muchas formas de que te afecte un libro (lo sabrías de haber leído con detenimiento el artículo, en lugar de copiar y pegar tanta cita). ¿Te has leído los libros? ¿Con menos de veinte años? ¿Eres consciente de que esto es una opinión -la mía - y no un ensayo científico? Apelo al argumento de autoridad, si confiais en mí, creedme, si no, ignorad el artículo.

    Por cierto, suelo encajar en los grupos que tienen los porcentajes más bajos, lo que no quiere decir que me equivoque, porque como dice la famosísima cita "en el momento en el que te encuentres yendo en la misma dirección que la mayoría, es momento de detenerse y ponerse a pensar".

    No hace falta que me retes a nada, como ya dije fue un error de la moderación que ha afectado a bastantes más comentarios y mucho más antiguos. Aquí puedes decir lo que quieras, siempre que lo hagas con las formas y el respeto debidos.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  6. Muy buen post.
    Sobre todo para nosotros los jovenes catolicos que hemos sido tentados a leer la saga.
    Gracias por la informacion y estoy completamente de acuerdo contigo.

    ResponderEliminar
  7. Gracias, Arien. Todavía hay muchos católicos que creen que Harry Potter no hace daño.

    De todas formas este artículo está pensado para católicos y no católicos, pues mucha gente tiene moral muy parecida a la nuestra sin ser religiosos siquiera.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  8. a mi tambien me gusto el libro

    ResponderEliminar
  9. Ese es precisamente uno de sus peligros: que es muy atractivo.

    Un Saludo.

    ResponderEliminar
  10. idioteces ..si tienes una personalidad echa ..puedes tomar cualquier libro por placer ..y que no afecte ..puede ser que tu personalidad no es fijada y te dejas llevas facilmente

    ResponderEliminar
  11. Saludos Anónimo

    Ese es el problema, que muchos niños-adolescentes que lo leen no tienen la personalidad hecha. Deberías leer antes de comentar con tanta alegría, ya lo comenté en el artículo.

    ResponderEliminar