La aversión a los sacerdotes y religiosos, esencialmente católicos, ha tenido una importancia capital en el desarrollo de la historia española de estos dos últimos siglos y merece un análisis más profundo.
El anticlericalismo era virtualmente desconocido para la España católica, pues a lo largo de toda su historia sólo había tenido que enfrentarse a odio y hostilidades a lo católico en general, y la aversión específica a los religiosos y sacerdotes le era totalmente ajena. Sin embargo, a raíz del establecimiento de la Anti-España liberal en las instituciones y en el ánimo de los españoles, se inició una tendencia que ha perdurado hasta el día de hoy.
