Nadie tiene dudas acerca de la libertad. A todos nos parece un derecho innegociable, por el que podemos perder hasta la vida si es necesario. Hoy en día nadie se atreve a ir contra la sacrosanta y divina libertad… Al menos abiertamente. Pero ¿realmente nos hemos parado a pensar en sus consecuencias?
Cuando hablamos de Libertad, hablamos del valor supremo y casi divino que parece regir nuestras vidas, al que todos aspiramos y en el que parece que se encuentra la verdadera felicidad. No hay figura pública que no aparente, como poco, respetarla; nuestras propias leyes y constituciones se amparan en ella, y hasta ciertos dictadores la utilizan para perpetrar sus crímenes. Al parecer, nadie que quiera ser alguien se atreve a desdeñar la fuerza intrínseca de la codiciada libertad.
