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sábado, 24 de mayo de 2014

De hobbits, hombres y enanos.



Una de las hipótesis que más fuerza cobró en tiempos del autor y que buscaba desentrañar los entresijos mentales que habían dado lugar a la palabra hobbit es que este vocablo se asemeja a la palabra inglesa “rabbit” (conejo en inglés) La clave según esta propuesta sería que las criaturas de Tolkien se parecen a los conejos por gustarles vivir en los agujeros de la tierra, ser sigilosos, por lo general inofensivos y de estatura mediana y peludos. Desde luego se trata de una propuesta original pero, como el propio escritor se encargó de aclarar en vida, completamente errónea. 

Lejos de lo que pueda creerse, la palabra “hobbit” ya existía antes de que Tolkien le diera su propio y definitivo relieve. Ya aparecía mencionada en The Denham Tracts, una colección de publicaciones populares de mediados del siglo XIX, donde se recogía un amplio listado de criaturas mágicas y sobrenaturales de los antiguos mitos anglosajones, entre las que figuran los llamados “hobbits”, definidos aquí como una suerte de espíritus. Sin embargo, los hobbits de Tolkien y los “hobbits” del Deham Tracs poco tienen en común a parte del nombre.

Harto de tanta especulación, Tolkien decidió hacer un poco de luz lanzando una sugerencia de filólogo: la palabra hobbit bien puede responder a un término moderno para referirse a la palabra anglosajona “holbytla”, una palabra compuesta en la que “hol” significa “hole” (agujero) y “bytlian” hace referencia a “to live in” (vivir en). De este modo “holbytla” vendría a significar “habitante de un agujero”...

jueves, 15 de mayo de 2014

La grandeza de Samsagaz

De todas las virtudes de las que puede hacer gala Samsagaz Gamyi, la más destacable de todas es su sencillez, precisamente aquello que lo convierte, a mi entender, en el personaje más grande de la Trilogía de El Señor de los Anillos. Mientras los otros miembros de la comunidad acompañaban y protegían a Frodo por ser el portador del Anillo Único, Sam solo lo seguía por ser él, no por lo que llevaba, y no lo hacía hasta Mordor, sino hasta donde fuese Frodo. Gandalf y Elrond supieron ver sabiamente dentro Sam, y por ello le permitieron unirse a la comunidad. Lo que no sabían es que ninguna decisión del Concilio habría sido capaz de alejarlo de su querido señor Frodo. 

Y esta pureza de corazón y rectitud de intenciones, que parecían sencillas en comparación a las de Áragorn (liberar a los hombres y ganarse el derecho a casarse con su amada), la de Boromir (salvar a su patria), o incluso la de Gandalf (ayudar a los pueblos de la Tierra media a derrotar a Sauron), fue lo que permitió que la misión emprendida por Frodo no terminase en un fracaso absoluto. 

miércoles, 13 de junio de 2012

Señor, mi patria llora


Esta poesía, escrita hace ya mucho tiempo, cuando, en teoría, España estaba mucho mejor que ahora en muchos sentidos, representa el auténtico dolor de los españoles que ven a su patria postrada y malherida. Para mi este poeta ha sido un descubrimiento nuevo, y espero que ponga en su boca las impresiones que, como yo, otros patriotas tenemos.


- I -

¡Señor! ¡Mi patria llora!
La apartaron, ¡oh Dios!, de tus caminos,
y ciega hacia el abismo corre ahora
la del mundo de ayer reina y señora
de gloriosos destinos.